Chicomecóatl, la diosa del maíz de la Universidad de Hidalgo

Carlos Hernández Reyes/Investigador del Centro INAH-Hidalgo

Donde  se localiza el  edificio  central  de  la Universidad  Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH)

fue descubierta una escultura femenina prehispánica que  representa a Chicomecóatl: “Siete Serpiente”, diosa azteca de los  mantenimientos, siendo el  maíz  el  principal de ellos.

El Dr.  Julio  Ortega Rivera  en  su  artículo “Pachuca, su Historia  y su Arqueología”  publicado en la revista Teotlalpan, informa que la escultura fue descubierta  en  1924  en el Jardín Botánico del  entonces Instituto  Científico  y  Literario del Estado –hoy UAEH- por el Dr. Rafael Guerrero, cuando todavía era alumno. Los  estudiantes la  llamaron “La Chancha” y presidía los  desfiles estudiantiles de los  alumnos  de  nuevo ingreso, era  una  novatada  estudiantil de la que  informan  con  nostalgia  los   funcionarios  de la  universidad el Lic.  Evaristo Luvián y el Maestro Marcial Guerrero. 

La escultura, tallada en basalto, mide 35.3 cm.  de alto por 22 cm.  De ancho y t 12 cm de espesor.  Aparece hincada y con las manos abiertas colocadas sobre los muslos. Ostenta el amacayo que en lengua náhuatl quiere decir “casa de papel de amate”, que es el  tocado rectangular característico de esta deidad.  Lleva  orejeras  discoidales  y  a la  altura del cuello  tiene  perforaciones  que  atraviesan  la  pieza de lado  a  lado.  Se  nota  al  frente, sobre  sus  rodillas,  la  orilla  de  la   falda  que  viste. Da la  impresión de  ser  una deidad joven por  lo que también  podría  identificarse como Xilonen “Muñeca del Maíz Tierno”, la mazorca xilotl, es  decir  de  los  elotes.

El amacalli está  formado  por una franja horizontal  delimitada  por  delgadas  líneas  en relieve en cuyo interior se encuentran 6 discos con un  punto central  que probablemente  representen cuentas de  jade –símbolo de lo precioso del  agua tan necesaria  para la agricultura- en la parte  superior  tiene  4  elementos  trapezoidales delimitados lateralmente por discos concéntricos y sobre la frente 5 elementos  rectangulares a manera de fleco. A los lados cuelgan rectángulos dobles que enmarcan el rostro de la diosa. Los ojos son huecos, ovales y probablemente tenían incrustaciones de concha y obsidiana; la nariz es ancha y está desportillada, la boca aparece abierta. 

En el lugar  donde  se  construyó el Instituto Científico  y Literario del Estado estuvo  antes el convento de  San  Juan de  Dios  que fue  edificado  en la ladera oriente  del cerro Cuixi al pie del cual se encontraba una antigua población azteca. En la época prehispánica en el lugar del  convento se hallaba probablemente  un templo dedicado  a  Chicomecóatl; templo que recibía  el nombre  de Chicometéotl  Iteozapan, en el que durante los meses llamados Totoztontli y Huey Tozontli, tercero y cuarto respectivamente del año indígena, celebraban ceremonias en honor  de  esta diosa.

Fray Bernardino de Sahagún, autor de la monumental obra Historia General de las Cosas de la Nueva España, relata describe los ritos del maíz entre los aztecas.  Dice que en cuanto brotaba la  planta  iban  a  las  milpas a “buscar al dios del maíz”, es decir un brote que se  traía  a la casa  y al que le hacían  muchas  ceremonias  y  ofrendas.  Por la  noche  la  planta era  llevada  al templo de  Chicomecóatl  donde  unas  muchachas se  reunían  llevando cada una en la espalda un  manojo de  7 mazorcas  de  la  cosecha pasada, envuelto en papel rojo y salpicado de hule, a este atado se le llamaba  Chicomolotl; la  mazorca  séptuple. Este nombre también designaba a la diosa del maíz.

Cuando se estableció el Centro INAH-Hidalgo, la escultura pasó a formar parte de la colección arqueológica del Museo Regional de Pachuca, ahora Cuartel del Arte.  Pero gracias a un convenio institucional entre el anterior delegado del INAH en Hidalgo, Miguel Ángel Caraveo  Chávez y el rector de  la UAEH Humberto Veras  Godoy la escultura regresa temporalmente a la Universidad y actualmente se encuentra en  exhibición en el edificio central de la  Universidad  junto con otras once deidades aztecas, también  localizadas  en  Hidalgo.    

La Chicomecóatl  fue  conocida  por el  juez español   Baltasar Garzón Real, pues cuando  le  fue otorgado el doctorado honoris causa,  por  la  UAEH  el día  11 de enero, visitó la exposición y vio con particular interés y escuchó una breve explicación sobre esta importante diosa azteca. Me comentaron que cuando el rector recibió la escultura expresó emocionado: “Se fue como Chancha y regresó como Diosa”.  

La  escultura corresponde  a la  cultura  azteca  que se  desarrolló  en el  Horizonte  Postclásico  Tardío de 1 300 a 1 500 años d.C.  Cultura que existió en gran parte del estado de Hidalgo, a excepción del noroeste que fue ocupado por los huastecos Pachuca   formó parte del estado azteca.